El desastre de la Nau y la desaparición del museo de Historia Natural de Valencia

El desastre de la Nau y la desaparición del museo de Historia Natural de Valencia

La noche del 12 de Mayo de 1932 fue una de las noches más trágicas de Valencia. El edificio de la Nau fue devorado por las llamas, perdiendo material de incalculable valor.

En aquel recinto se encontraban situados la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valencia, una biblioteca científica del centro de estudios, el observatorio astronómico (declarado de Utilidad Pública en 1919) y el antiguo museo de Historia Natural (creado a mediados del siglo XIX y considerada la segunda mayor institución patrimonial y científica de España, por detrás de Madrid).

Pasadas las nueve de la noche, cuando ya no quedaban alumnos en la zona, se desató un incendio en el laboratorio de Química situado en el ala sur del inmueble (calle de Salvá) que se extendió por todo el lugar debido a la falta de medios y a una caótica organización. Los bomberos llegaron rápidamente, pero el mal estado de las mangueras y la baja presión del agua no permiteron extinguir las llamas. Esto hizo que profesores y estudiantes de la Universidad se agruparan e intentaran salvar todo lo posible, accediendo a los edificios a través de las ventanas rotas, arriesgando así sus vidas por un bien común.

Por suerte, no hubo que lamentar pérdidas personales, pero sí muchas materiales. Pues de los cientos de miles de piezas que albergaba el museo, solo pudieron recuperarse unas 300. No solo por la actuación del fuego, sino por la posterior tarea de limpieza, cuyas autoridades realizaron con celeridad y sin cuidado. En palabras de Javier Lluch, Director del Departamento de Zoología de la UV, “se lo llevaron todo por delante como si se tratara de piedras cualquiera”.

Fuente: Valencia Plaza

About the author

Grupo Eurofesa administrator

Grupo Eurofesa abarca los campos de la Protección Contra Incendios y los Sistemas de Seguridad desde un punto de vista global, desde la ingeniería hasta la instalación, sin olvidar el mantenimiento posterior.

    Deja un comentario